Servicio

El Servicio

El término servicio suele involucrar distintas ópticas en la superficie planetaria. Para la tarea y actividad de nuestro grupo, solo puede ser definido de ese modo: el vertido de energías internas por medio de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Así, servir, se torna una simple pero potente energía de índole espiritual; elevando y armonizando el mundo formal; orientando su condición hacia un profundo proceso de cura.

Vida en Uksim es vida en servicio. Todo aquello que el grupo asume en el centro Sierra del Cielo, busca expresar -en una paulatina e interminable profundización- la potestad interna del ser.

El término servicio suele involucrar distintas ópticas en la superficie planetaria. Para la tarea y actividad de nuestro grupo, solo puede ser definido de ese modo: el vertido de energías internas por medio de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Así, servir, se torna una simple pero potente energía de índole espiritual; elevando y armonizando el mundo formal; orientando su condición hacia un profundo proceso de cura.
Vida en Uksim es vida en servicio. Todo aquello que el grupo asume en el centro Sierra del Cielo, busca expresar -en una paulatina e interminable profundización- la potestad interna del ser.
Aquellos trabajos mántricos, como también la energía melódica de los encuentros corales; los días destinados a la energía de retiro y vigilia; o las distintas expresiones de nuestros cíclicos encuentros de estudio, solo pueden ser definidos bajo Ley de Servicio. Condición que, capacidad de atención y silencio mediante, pasará a ser vivida y asumida por el ser en la participación de cada una de las actividades que componen la dinámica del centro: Atención de huertas y jardines; manutención de infraestructuras; preparación de alimentos; colaboración entre reinos.
Lo descrito, ensayado espontáneamente en nuestro centro, busca ser reflejado y atendido por aquellos grupos e individuos que -en distintas ciudades y países- se van tornado extensiones de este patrón renovado de vida. Patrón que de modo alguno nos pertenece en exclusividad, sino que estimulamos sea descubierto en el interior de cada ser despierto espiritualmente. La multiplicación de las señaladas extensiones, depende de una vinculación interna entre consciencias; tocadas por un patrón común de energía y propósito: Sintonía para con un núcleo interno de la vida planetaria; así como alineación y asunción de aspectos propios del grupo interior del que son proyecciones; y, de ese modo, el cumplimiento de los señalamientos que tales coordenadas ofrezcan en la asistencia al Plan Evolutivo.
Atento a la creciente necesidad de reequilibrio material en la superficie de la Tierra, grupo Uksim busca -momento a momento- afondar en su participación dentro de la Red de Servicio Planetaria. Estructura silenciosa de energías, consciencias y Leyes, cuya finalidad es la armonización de un estado de distribución perverso de los bienes materiales; así como de las diversas formas en que la energía debería poder presentarse -y actuar- en la vida que florece en estos niveles de consciencia. En tal sentido, el grupo sirve como centralizador y distribuidor de enseres de diverso tipo (calzado, ropa, alimento, artículos escolares y varios), que luego son focalizados donde una real necesidad se revela.
Participar de la tarea de servicio Uksim, es una posibilidad abierta a todo individuo en condiciones de priorizar el bien común por sobre los intereses personales y egoístas. Posibilidad que se sostiene en una cualidad: representar el ofrecimiento que, tanto el ser planetario, como la propia alma del individuo, presentan como patrón de trascendencia del actual estado de encapsulamiento general de la humanidad.
El trabajo grupal evolutivo que por medio de la tarea Uksim se desenvuelve, ofrece espacios en consciencia acordes a la etapa evolutiva de cada ser que a él se coliga. Aquello que asumimos dentro de esta dinámica grupal es regulado -siempre- por el tenor de nuestra capacidad de entrega, aspiración, y vocación internas; sobre la acción profunda e insustituible de la fe.
Ofrecer la posibilidad de afondar y ensayar nuevos patrones de vida es, para un grupo, una de las metas inmediatas mas efectivas; respecto a la orientación del ser hacia el reconocimiento del Plan Evolutivo y su posterior asistencia.

Todos los grupos Uksim que operan dentro y fuera de la Argentina son abiertos. Las actividades que desenvuelven y ofrecen son totalmente gratuitas. Las mismas se encuadran en trabajos mántricos y corales; así como estudios basados en escuchas de casetes y lecturas actualizadas de índole espiritual e interna. Encuentros silenciosos, y retiros, donde el ser puede ensayar el acercamiento a sus propias energías interiores. Este servicio no se relaciona a ninguna religión, secta, o partido político. El centro de servicio planetario Sierra del Cielo -central coordinativa de la tarea Uksim- se mantiene por medio de donaciones anónimas y espontáneas, procedentes de quienes adhieren a su meta evolutiva.


Filosofía y Defensa de la Vida Sin contradicciones

Daniel Gagliardo, fundador de Uksim, se desempeña actualmente como Instructor de Cosmosofía en el Centro de Servicio que la Asociación Civil Cosmosófica Uksim posee en las sierras de Córdoba. Ese Centro, única Escuela Cosmosófica del país, recibe de modo gratuito estudiantes de toda Argentina y otras partes del mundo. Para poder dedicarse a la actividad pedagógica de modo exclusivo, Gagliardo renunció a cualquier tipo de conducción dentro de la Asociación Cosmosófica, y siendo que al fundarse la misma llegó a desempeñarse como Presidente, desde hace una década su rol se limita a coordinar el establecimiento enclavado en las serranías mediterráneas. Cabe destacar que Uksim sobrelleva una trayectoria estable y transparente, desde hace dos décadas, dedicado exclusivamente a la difusión de la ciencia cósmica o cosmosofía.

Daniel Gagliardo, fundador de Uksim, se desempeña actualmente como Instructor de Cosmosofía en el Centro de Servicio que la Asociación Civil Cosmosófica Uksim posee en las sierras de Córdoba. Ese Centro, única Escuela Cosmosófica del país, recibe de modo gratuito estudiantes de toda Argentina y otras partes del mundo. Para poder dedicarse a la actividad pedagógica de modo exclusivo, Gagliardo renunció a cualquier tipo de conducción dentro de la Asociación Cosmosófica, y siendo que al fundarse la misma llegó a desempeñarse como Presidente, desde hace una década su rol se limita a coordinar el establecimiento enclavado en las serranías mediterráneas. Cabe destacar que Uksim sobrelleva una trayectoria estable y transparente, desde hace dos décadas, dedicado exclusivamente a la difusión de la ciencia cósmica o cosmosofía. A partir del año 2006, comenzaron a circular en el norte de Córdoba rumores de que emprendimientos a gran escala, denominados comúnmente megaminería, se instalarían en el Valle de Ongamira. Ongamira es un paraje que se encuentra a diez kilómetros de Quebrada de la Luna, donde funciona el Centro de Servicio de Uksim, Sierra del Cielo. Una cantidad de vecinos de la región se pusieron en estado de alerta ante los grandes riesgos ecológicos, sociales, culturales y económicos, que la gran minería metalífera a cielo abierto impone donde instala su funcionamiento, y aún más, cuando los yacimientos luego de su agotamiento quedan abandonados. Millones de litros de agua cianurada o sulfurada, así como con metales pesados, se vuelcan a las cuencas hídricas generando pasivos ambientales que pueden demorar miles de años en remediarse. Los ríos se agotan y las poblaciones enferman ante este tipo de actividad hidroquímica extractiva. Algunos de los moradores de la región se acercaron a Gagliardo para compartir con él las informaciones recabadas respecto al citado riesgo. Le comentaron que comenzarían a realizarse reuniones periódicas para determinar que estrategias o decisiones debían tomarse para que una región tan pura como el Valle de Ongamira no fuera aniquilada. Daniel Gagliardo comenzó a participar de las mismas, interiorizándose y colaborando en la difusión de la problemática. Así quedo conformada por el grupo de vecinos una asamblea regional, Ongamira Despierta, que de modo dinámico asumió la atención de la situación. Gagliardo percibió en aquellos momentos críticos que la situación podía ser atendida y asistida de un modo más amplio; y dado que su persona, reconocida dentro del ámbito de la cosmosofía y las enseñanzas espirituales, podía favorecer una difusión amplia de la problemática megaminera a nivel nacional, no dudó en convocar e informar fuera del territorio cordobés. El pedido de solidaridad dio sus frutos. En Buenos Aires, personas que visitaban con periodicidad la región amenazada, e incluso compartiendo algunas de ellas una filosofía de espiritualidad activa y defensa de la vida, como la predicada por Gagliardo, determinaron la fundación de Conciencia Solidaria. En sus primeras instancias el novel grupo de defensores del ambiente funcionó como una asamblea, para luego definirse como una ONG y así aprovechar los beneficios que este tipo de organismos pueden ofrecer. Así, la entidad que comenzó como una respuesta solidaria por parte de vecinos de Buenos Aires ante la problemática cordobesa, terminó perfilándose como una firme organización interprovincial. Conciencia Solidaria se sumó fuertemente a la acción que las asambleas cordobesas del lema Despierta realizaban respecto a la amenaza megaminera y, en 2008, luego de dos años de fuerte oposición a los intereses predatorios, se pudo lograr en la provincia la Ley 9526 prohibiendo la explotación minera a cielo abierto con métodos de lixiviación y uso de productos químicos de alta toxicidad, así como la explotación de uranio y torio bajo cualquiera de sus formas. La amenaza en Córdoba permitió, a quienes buscaban proteger el agua y la vida, descubrir que distintas provincias estaban padeciendo las consecuencias de la megaminería metalífera. Catamarca, San Juan, citando solo algunas, se desangraban amordazadas por las connivencias política, legislativa, mediática y corporativa transnacional. La experiencia adquirida por muchos defensores del agua, la dignidad y los derechos humanos que se habían opuesto al flagelo megaminero en Córdoba era de suma valía. Otras provincias necesitaban la sumatoria de experiencias que habían permitido a Córdoba tener su Ley 9526. De este modo, ONG Conciencia Solidaria asumía e intensificaba campañas como la de defensa de glaciares, coronada finalmente por una Ley Nacional, así como también su participación y presencia activas en lugares gravemente amenazados, como en el caso de Andalgalá, Catamarca; o más recientemente San Juan. La organización no gubernamental convocó a Daniel Gagliardo, quién se mantenía ofrecido para lo que la organización ambientalista pudiera necesitar como aporte personal, para volcar su experiencia cordobesa en charlas, foros, exposiciones públicas, o medios de difusión a nivel interprovincial e incluso internacional. Así, estos servicios solicitados por la ONG, determinaron que el cosmósofo repartiera su tiempo, en ciertas etapas, entre la enseñanza de la filosofía espiritual y la conscientización de la graves amenazas socioambiental y sociocultural, que representa para el tercer mundo la megaminería hidroquímica. Actualmente, medios corruptos y periodistas sin escrúpulos ni amor por la vida, así como discriminativos e inquisitorios, financiados por el poder político y las corporaciones megamineras, buscan presentar como contradictorio o peligroso, y ante la opinión pública, el que un instructor de una de las varias filosofías espirituales existentes sea un defensor de la ecología o el ambiente. De este modo se pretende excluir por demonización a quienes tienen sobrados motivos para defender la vida bajo cualquiera de sus formas. Con conceptos tan obtusos como los que estos corruptos insensibles buscan oponer al sentido común, la igualdad y la dignidad, solo quienes profesaran creencias o religiones “oficiales” o “constitucionales”, estarían en igualdad de condiciones para participar ciudadanamente en el rango objetivo de sus deberes o derechos. Gagliardo es un argentino a quien le asiste el derecho de defender la ecología, el ambiente, la vida, el flagelo a las poblaciones sacrificadas en el altar de la economía corporativa, así como también la defensa de sus propias creencias y la difusión de las mismas por métodos sinceros y cristalinos. Este es un momento dentro de la historia de la humanidad, donde debemos entender y neutralizar la contradicción de formar parte de este universo planetario y que nuestras acciones, sentimientos, y pensamientos, solo sirvan para colocar la Tierra en más graves y mayores peligros. Quienes acusan a Daniel Gagliardo por hablar de humanidades extraplanetarias que habitan el cosmos, aún están encapsulados en ciertos conceptos. El Hombre es un ser, un estado de consciencia, que habita el cosmos todo. Dada la evolución de cada una de esas humanidades, ellas pueden ser custodios del equilibrio de los planetas y sistemas solares donde evolucionan, o, como actualmente acontece en la Tierra, tener entre sus componentes predadores de alta peligrosidad. Seres que anteponen la toma de ganancias y las ventajas personales al bien común y la preservación de la vida y el equilibrio planetario. La tala de bosques, los agronegocios y el monocultivo, así como la megaminería metalífera y la utilización de combustibles nucleares, son algunas de las actividades que los megapredadores presentes en nuestra humanidad desenvuelven. Nos preguntamos en tono reflexivo cuáles han de ser sus creencias o filosofía. ¿Son sus actitudes y actividades contamintes y falaces, producto de esas creencias o filosofías? Nos preguntamos lo mismo respecto a los periodistas vendidos a los intereses predatorios. Y los políticos que hubieran recaído en lo mismo. Y los jueces y fiscales, donde el prevaricato y el cohecho surgidos de la connivencia con las multinacionales saqueadoras son inocultables. ¿Cuáles son en definitiva las creencias o filosofías de estos individuos? En realidad y en verdad, es que esa respuesta no guarda importancia ninguna. No es aquello en lo que un ser dice creer que encontraremos la esencia de su consciencia, sino en sus acciones, sentimientos y pensamientos. En aquellas obras que él puede ofrecer al campo de vida del que forma parte. Es innegable que, en algunas personas, la coherencia entre aquello que predican y su forma de expresar la vida es insoslayable. Pero… ¿Serán realmente la megamineras y su agresión a los patrones de equilibrio planetario, coherentes con el discurso forzado, comprado y vendido; impuesto mediante inyección oscura de capitales, “de defensa del medioambiente y las poblaciones” y “responsabilidad social”, cuando se les ha tornado inocultable la muerte y desolación producto de su presencia en decenas de países con legislaciones deficientes? Miles de ciudadanos, como Daniel Gagliardo, que se dedican a las más disímiles actividades y tienen las más variadas creencias, religiones o filosofías, perteneciendo a distintas razas o condiciones sociales o culturales, están unidos por un patrón común. El amor a la humanidad, al planeta, a la vida y la verdad. Indudablemente, en el caso de estos seres, sus posiciones personales e idiosincrasia les han fortalecido y servido bien. Siendo sus creencias diferentes en apariencia, les han valido para sostenerlos en una ardua lucha contra la injusticia y el ajusticiamiento; la exposición de la verdad y romper su ocultamiento; vivir y sobrevivir; teniendo la fe para mantener conexos los aspectos más humanos presentes en ellos, y aquellas almas que los sostienen en una lucha aparentemente desigual y quimérica. Filosofía y defensa de la Vida… sin contradicciones. Uksim, Centro de Servicio Planetario.